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Presentación Decálogo del Abogado de Ángel Ossorio

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Decálogo del Abogado por Ángel Ossorio y Gallardo

DECÁLOGO DEL ABOGADO
Ángel Ossorio y Gallardo


I. No pases
por encima de un estado de tu conciencia.
II. No aceptes una convicción que no tengas.
III. No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.
IV. Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti.
V. No procures nunca en los Tribunales ser más que los Magistrados, pero no consientas ser menos.
VI. Ten fe en la razón que es lo que en general prevalece.
VII. Pon la moral por encima de las Leyes.
VIII. Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.
IX. Procura la paz como el mayor de los triunfos.
X. Busca siempre la Justicia por el camino de la sinceridad y sin otras armas que las de tu saber.

La Gente que me gusta de Mario Benedetti

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Más cerca de la Meta Final

Este artículo va dedicado con mucho cariño a mis alumnos de la Universidad Fermín Toro, sección M-622 ciclo 2011-B, segundo año Cátedra Derecho Romano II.

Hoy concluimos satisfactoriamente nuestro año académico, y digo satisfactoriamente porque se cubrieron todos los objetivos, por mi parte pude cumplir con impartirles los contenidos correspondientes, cumplir con mis responsabilidades como Docente, e incluso aplicar algunas técnicas de aprendizaje y de evaluación innovadoras; y por parte de ellos, cumplieron con todas las evaluaciones dando como resultado la aprobación de la materia.

En la clase de hoy organicé como actividad final una dinámica con preguntas que yo considero de impacto, vale acotar que esta actividad si bien estuvo planificada desde el inicio del año académico (Octubre 2011) se mantuvo en suspenso hasta el final, fue una sorpresa, y debo agradecerles por su paciencia y por su interés. 

Preguntas de impacto porque no es común que en nuestro día a día nos detengamos a reflexionar sobre los aspectos preguntados, y con ellas se pudo lograr una amena evaluación, de sí mismos, de sus compañeros, de la materia, del facilitador; hubo una buena participación, todos aportaron sus opiniones, reflexiones y aprendizaje, construyéndose de esa manera una importante fuente de información que me permitirá a mí en lo particular mejorar algunos aspectos, reforzar otros e incorporar nuevos elementos; y espero que asimismo ellos puedan aplicar el aprendizaje obtenido, confío en que así será.

Este artículo lo escribo porque me quedé con la sensación de que faltó algo, y es que luego de todos dar respuestas a sus preguntas se me pidió que diera unas palabras finales, pero el tiempo apremiaba y entre la entrega de notas, la elaboración del listado de las pruebas diferidas, no pude hacerlo, y sí que tengo algo que decir.

Tuve la oportunidad de impartirles clase a los alumnos de la sección M-622 en el año académico pasado, en la Cátedra de Introducción al Estudio de las Ciencias Jurídicas (o Introducción al Derecho como se le conoce en la mayoría de las Escuelas de Derecho), lo cual facilitó mucho el camino, porque tanto ellos conocían mi estilo de enseñanza, como yo conocía su rendimiento y desempeño académico. Sin duda, luego de compartir por dos años consecutivos se generó un mayor nivel de confianza y entendimiento mutuo, fueron mucho más amenas las clases, incluso más divertidas, hubo momentos de risas, de chistes, pero lo más importante es que siempre reinó el respeto, y nunca se desvió el objetivo, que era el aprendizaje.

Fue una gran experiencia para mí, ver la evolución de cada uno, ver alumnos regulares pasar a ser buenos, alumnos buenos pasar a ser excelentes, y aquellos que siempre dan lo mejor mantenerse íntegros de principio a fin, creo que no podría tener mejor recompensa.

Hoy en medio de las preguntas de impacto, algunos me expresaron muy bonitas palabras, las cuales agradezco y las llevaré siempre conmigo, y una de las importantes enseñanzas que surgió fue la de que los Docentes debían ser más humanos, más humildes, más dedicados, y coincido plenamente en ello. A nivel universitario no se hace tanto énfasis en humanizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, y creo que no debería ser así, nunca debemos perder de vista que los alumnos que pasan por nuestras manos son seres humanos, con necesidades y situaciones muy particulares, y algunos incluso jóvenes aún en formación, por ello siempre trataré de aportar cuanto pueda para cambiar ese paradigma.

Muchachos, fue un verdadero placer trabajar con ustedes, gracias por su disposición en mis intentos por innovar en el proceso de enseñanza, les aprecio mucho y cuenten siempre conmigo en todo lo que pueda ayudarles.

Espero que mis esfuerzos no hayan sido en vano y logren continuar aplicando todo lo aprendido, fueron una gran sección a la que se pudo exigir mucho, y pueden dar aun mucho más.

De todo afecto, 

Prof. Livia Hernández